Editorial de la revista número 9
NIVEL B2/C1 :: intermedio alto/avanzado
Escrito por:
Óscar Ortega
No hace falta tener una bola de cristal para darse cuenta de que algo se ha torcido. Basta con abrir los ojos, y no cerrarlos depués, para ver desfilar injusticias con traje de normalidad, mentiras convertidas en eslóganes y manipulaciones tan bien preparadas que casi parecen sentido común.
Y, mientras tanto, derechos que costaron décadas conquistar se van adelgazando sin hacer ruido, como quien no quiere la cosa.
Ante este panorama, el silencio no es neutral, aunque se disfrace de prudencia o de cansancio. Mirar hacia otro lado es una forma bastante cómoda de colaborar con el deterioro. Dar respuesta no significa ponerse épico ni pontificar desde una superioridad moral inexistente. Significa, simplemente, no tragarse todo, no repetir consignas ajenas y no aceptar como inevitable lo que es profundamente injusto.
Responder es informarse, dudar, hacerse preguntas incómodas y decir “hasta aquí” cuando toca. Es negarse a blanquear abusos, señalar trampas discursivas y no comprar relatos que tratan a la gente como si fuera ingenua o prescindible. A veces la respuesta será una palabra clara; otras, un gesto firme o una negativa rotunda.
Porque no responder también es una elección. Y suele beneficiar siempre a las mismas partes. En tiempos como estos, dar respuesta es una cuestión de dignidad. No para salvar el mundo, eso queda grande, sino para no perderse por el camino y para recordar que la conciencia, cuando se ejerce, todavía incomoda. Y menos mal que eso ocurre.
Óscar Ortega
Creador de Sumar Palabras
© Todos los derechos reservados sobre este contenido.
