Editorial de la revista número 6

NIVEL B2/C1 :: intermedio alto/avanzado

Vivimos días de incertidumbre, de esos que hacen que te levantes por la mañana con la sensación de que el mundo se desmorona un poco más. Crisis climática, guerras que se eternizan, desigualdad que ahoga, democracias que retroceden... El futuro asusta, y es normal. Pero el miedo, cuando se convierte en parálisis, es el mejor aliado de quienes quieren que nada cambie.

 

 

La historia no la escriben los que cruzan los brazos. Pensemos en los años 30, con el fascismo extendiéndose por Europa como un reguero de pólvora. Lo que marcó la diferencia fue la gente que decidió plantar cara, a pesar del miedo. No eran personas extraordinarias, sino gente normal que entendió que quedarse quieto era la única derrota segura.

 

 

Hoy pasa igual. Si miramos hacia otro lado, si nos refugiamos en el "no se puede hacer nada", estamos firmando el cheque en blanco para que todo empeore. Pero hay alternativas. La solidaridad, la movilización, la presión ciudadana—son herramientas que siguen funcionando. No es cuestión de optimismo ciego, sino de realismo: el mundo no cambia solo.

 

Como decía Eduardo Galeano, "mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo". Claro que da miedo. Pero más miedo debería darnos la idea de dejar el futuro en manos de las mismas personas de siempre. Así que, aunque cueste, aunque parezca que no sirve de nada: movámonos. Porque el desastre no es inevitable, pero tampoco se evita solo.

 

 

Puedes ver la revista aquí:

Revista #6: Miedo

© Todos los derechos reservados sobre este contenido.
keyboard_double_arrow_up